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POESÍA / julio-septiembre 2020 / No. 87-88
Dos cartas náuticas




bienvenido a casa

A esta casa le hace falta algo.
Sí, el mar, dices.
MOISÉS VACA


en las profundidades de los puertos los ahogados se convierten en un cimiento
de piedra en obra negra y en la mismidad de su fondo
construyen otro puerto
que bien puede ser la casa donde navegan sin irse para siempre                  alma náutica

ésta es una prueba de que no todos poseemos una valentía en acorde mayor
para irnos para siempre

                                 no todos los ahogados viven en los puertos
no sé regresar a casa y aceptar que faltan más años 
es mejor permitirle a mi belleza que por fin se ahogue y me endurezca                  
es mejor erguir mi miedo en casa como un acto de salvación

éstas son las piedras que encontré antes de perder el rumbo
                                         y en dado caso son también mi amuleto
el acto de fe que me regresa
a los restos de la matanza en mi memoria

éstas son las instrucciones:

un ahogado debe inundar su casa para ensayar su puerto
y sumergirse con piedras
solo así expande la música que escucha
cuando recuerda las veces que no se volvió piedra
que no tuvo la valentía para tocar fondo

un ahogado va en retroceso hacia sus cartas en la arena
la infancia tirada por la borda           

ésta es la manera en que un ahogado aprende a surcar su dolor
con el pretexto de construirse una casa de algas

donde las cartas sean suficientes




2020

abran el miedo
           es complicado
un naufragio al ras
de su estruendo
                       en la arena
lo profundo del mar viene a entregarme
el niño ahogado
                       que fui
            ésta es mi herencia

                                 una isla de parásitos 
                                 un parásito perdido en esta casa
                                 que está a punto de hundir

la casa
no quiere irse para siempre

abran las cartas

alma náutica
           no soy un gran hombre
soy un minúsculo nadador

           un hombre sabría reconocerse

pero soy mi propia casa
de su recuerdo al fondo

 


A lo largo de estos poemas se exploran los versos de Javier Raya: “Alma náutica, en esta casa/ Siempre vive alguien/ Que está a punto de irse para siempre”.



Pablo Rodríguez (Xalapa, Veracruz, 1997). Estudiante de Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Veracruzana. Realizó una estancia de estudios en Granada, España. Es editor de la revista Tintero Blanco. Ha publicado en Vallejo & Co., Sangre Ediciones, Campos de PlumasTaller Ígitur, entre otras. Fue becario del 10º Curso de Creación Literaria para Jóvenes de la Fundación para las Letras Mexicanas en 2018.