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POESÍA / julio-septiembre 2020 / No. 87-88
Poemas

Haiku extendido donde no pasa nada:
Que no haya
discurso donde
no vuelen palomas de bolsillo.

(guiño, guiño)

ni falten tortas que
suturen el hueco de
la panza

(triste guiño)

que ninguna pala-
bra nos compre
el claroscuro,

que ninguna
caracola
cante como si

(no
pasara
nada

en tu
brinco
sin igual)

silvar quedito
en lo que
cambia el mundo
no importara nada.




Al que vende
los raspados con un megáfono y
un casette:


Hoy junté
mi par
de manos
para
un rezo:

besé
cada
par
de
dedos
juntos

y cada
uña sucia
como un jilguero

de
tendedero en
ten
de
de
ro

en la ropa sucia
no olvidé
secar
mi lengua
al sol

en partitura

sin (rosa)
que niegue
lo visto:

algo me hizo
flauta de carrizo

y

también yin me hizo
y
también yang me hizo

otra
vez




La realidad es un conjunto de acuerdos
que pueden ser ciertos o que
pueden estar debajo de
la alfombra:

crepita y crepita
el miedo
como un bombón

que antes de morir
oye
en la ronda
de los que
acampan
un cuento
de terror.





Hoy tiré una primera meada de un color amarillo solar: hermoso.
Los desechos del baño se sonrieron como si fuera su primera vez
No hubo mosquito que no brindara con un poco de mi sangre revoloteando en el chorro.

Cantó
con el agua del escusado
el swing de los girasoles:
mi meada.




Jaime Woolrich (Tehuantepec, Oaxaca, 1981). Estudió letras hispánicas en la UNAM. Aparece en la antología Guelaguetza poética 2019 (Editorial Girku, 2019). Fue becario del taller “Bosque sin Senderos” coordinado por Ernesto Lumbreras en el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa) en 2007.