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POESÍA / julio-septiembre 2020 / No. 87-88
Aprender a pintar los días con los dedos

Cuéntame la historia
que camina en tus ojos
cuando los abres por la mañana
cuando el sol
entra con su aguja de luz
en tus sueños
CLARISSE NICOIDSKY


7:00 – 9:00
Las ventanas se hicieron para atestiguar
el fiel canto de los pájaros y su paso inefable
sobre los cielos y balcones;
después fueron un pretexto para frenar
la hostilidad exterior
como una estrategia habitable desde quien mira detrás de ellas.

9:00 -11:00
Nunca he sido pájaro en esta vida
pero al parecer sigo su ritual al pie la letra: levanto
los brazos por las mañanas y los extiendo mientras me preparo para el viaje,
hablo de mis pendientes mientras recorro aquellos lugares fragmentarios de lo que ahora es mi universo: sala, comedor, baño, cuarto (…)
Luego salgo al patio y observo a mis hermanos: ellos se van aleteando con el viento
mientras yo lucho por drenar una cartografía trazada por mis pies, con movimientos
suaves que lanzo a la intemperie de este pequeño lugar en el que soy.

11:00 – 3:00
Alguna vez leí en algún texto que ciertas casas guardan anécdotas vetadas,
espacios clausurados en donde alguna vez se gestaron risas
y mundos distantes:
ahora no son más que contradicciones
o archipiélagos perdidos, en donde naufragan espíritus perecederos
de otras épocas.

3:00 – 5:00 Llamada telefónica a Claudia
–¿Entonces eso que se escucha son aves?
–Sí, lo son.
–Acá en la ciudad nunca me he despertado por el canto de las aves
ni me he arrullado con el grillar de los grillos. Acá en la ciudad
aceptamos las tonalidades de pasos apresurados y la contaminación
es sinónimo del paisaje local.

5:00 – 7:00
Mi cuerpo es una extensión de la casa: si estiro mi pierna derecha es pierna-sala
si escribo sobre el teclado son manos-grafías, y si tomo un baño
mi pecho se abre desnudo al oleaje vespertino.

7:00 – 9:00
Acaecen las noches
nupcias del ensueño y la vida,
brotan libidinosamente los ojos sobre los hombros
ya no cantan los pájaros, pero anidan los deseos
el día se ha apresurado
mientras escucho tu risa en la línea
y pinto mis años con la belleza de tus días.



David Barajas Pineda (Zacapu, Michoacán, 1996). Es egresado de la licenciatura en Humanidades de la Universidad de Guadalajara. Ha realizado estudios en la Universidad de Almería, España, y en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Obtuvo el segundo premio de Crónica del Concurso 50 de Punto de Partida.