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RESEÑA / No. 74

Ese algo más que es sólo esto


Sólo esto
Emiliano Álvarez
México
Fondo Editorial Tierra Adentro
2017



El jurado del Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino” otorgó el galardón de la edición de 2017 a Emiliano Álvarez por el poemario Sólo esto, un libro que oscila entre la autoexploración y el diálogo, el desahogo y las evocaciones, a través de un ejercicio epistolar renovado.

Sólo esto se vuelve, entonces, una confidencia —no hay que olvidar el epígrafe de Francisco de Aldana— y aún más: una revelación catártica, sin que por eso se exceda la balanza creativa del autor. La voz lírica encuentra en la escritura una revaloración de los restos que la vida le ha dejado. Este algo más —“sólo esto”— es la columna vertebral del libro; es la mirada del poeta que recoge lo que ha quedado a través de la enunciación, a veces para recuperar, otras sólo para contemplar y enfrentarse a sí mismo.

                         Entonces voy a ver el cuadro rojo
y palpo lo rugoso de ese donde, en mi vigilia,
estás pintada. Tersura no. Olores no. Cabello
ni se diga. Pero de alguna forma basta.

Pero no hay musas que canten a través del poeta, y Álvarez lo sabe. Es por eso que, para asimilar(se), la voz lírica acude a los rincones más íntimos, y a veces dolorosos, de la memoria: “Sólo esto, sin más, quería decirte” (a ti, amigo, destinatario o lector de estos poemas). En este intercambio epistolar con los personajes de sus recuerdos, el poeta se adentra en sí mismo, pues en los escenarios de sus poemas, como en la realidad, los hechos suceden irreversiblemente y sólo queda la posibilidad de abrirse y asirse de las palabras.

En las cartas de Sólo esto se reinventan los ecos de la tradición literaria. El lector puede escuchar las voces de Balzac y Vallejo, de Lezama Lima y David Huerta, de Banville, Rilke y Castellanos, nutriendo el lenguaje de Álvarez. El autor ha hecho de las reminiscencias el material poético para enlazar las hebras de cada uno de sus versos junto con aquéllas que la vida misma se ha encargado de anudar.

Contábamos los días para que el año terminara.
Faltaban veintitrés, y algo había de muñón adentro
nuestro, “como si hubiéramos visto, en un segundo,
toda la mordedura que el tiempo nos tenía
preparada”…

Las experiencias que la voz poética ha atestiguado de manera cercana (pérdidas, abortos, suicidios, reasignación de sexo) le dan un nuevo sentido a las anécdotas de la adolescencia, un tratado de Copérnico, algún capítulo de Tolstói, un concierto de Elgar o las fotografías tomadas por Salgado, explotando el potencial verbal del autor, vertiendo la carga lírica de temas como la amistad, la ausencia, la nostalgia, el amor o la culpa en novedosos canales expresivos, como los experimentos con el molde del soneto clásico.

Emiliano Álvarez, dueño de sus recursos y atento lector, explora la elasticidad del vocabulario —ora citando taxonomías y lexicalizando ritmos musicales, ora jugando con algún hipérbaton o metaforizando el sistema planetario en un juego de billar— y atiende a un ritmo propio educado en la prosodia de la poesía en español. El resultado es un lenguaje conciso y original que, a diferencia del de varios contemporáneos, marcha en una dirección estética sólida y novedosa.

Era tiempo de tu sangría, frater, de tu inversa sangría.
Entre el musgo borroso de ciertas jardineras que hay latiendo
en el asfalto que habitamos, germinan sanguijuelas
etíopes […]
                        Al cabo, yo sabía que, desde tu crujir simiente,
tendría que brotar una corteza —tu Uraniborg de ramas, espontáneo—
desde donde descubrirías la nova abrumadora de ti mismo.

No será sorpresa para el lector que Sólo esto destaque en la producción reciente de poesía en México. Los poemas de Emiliano Álvarez arrastran al lector a estados límite que sólo pueden reconquistarse por medio de su materialización en palabras. Se trata, pues, de la (re)escritura de un yo a partir del diálogo de los otros, de sí mismo y del lector con los remanentes de la memoria: una introspección a fondo de los recuerdos compartidos y propios que dejaron algo más que sólo huellas y nostalgia.





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Fabián Espejel (Ciudad de México, 1995). Poeta, traductor y ensayista. Estudió Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Fue becario de verano de la Fundación para las Letras Mexicanas en 2017. Es colaborador permanente de la revista electrónica Página Salmón. Textos suyos han sido publicados en revistas mexicanas (Literal Magazine, Cuadrivio, Blanco Móvil, entre otras) y latinoamericanas (Literariedad, Philos).