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POESÍA / No. 72
Octubre y otros poemas
 





Octubre

lo insalvable es el amor
lo insalvable

esos días de octubre lo hemos descubierto
hace un año

tú caminabas perdida en la noche
yo te seguía sobre las puntas lunares

una lechuza pálida nos hizo tropezar

lo insalvable es el amor
aullamos

toda la noche aullamos
entre los dientes

de los labios quedaron pedacitos lunares
apenas

las piernas nos inundaron
y en el ahogo lo supimos

fueron las noches de octubre
milagrería de grillos

lo insalvable es el amor
tenlo por cierto




Los monstruos me persiguen

Para Óscar Garfias

respondió el toc (tic tac) toc de un pájaro que voló dentro de la licuadora

Jair Cortés


El compañero Alias se ha quedado con mis camisetas
                 diles que las devuelvan mamacita díselo
El compañero Alias ha manchado mis pantimedias
                    diles que no me peguen mami díselo
Un huracán movió mi casa por toda la ciudad
y el espino crece crece en mis costillas
¿Mami son las costras de los electrodos
o me han salido nuevas trenzas?
Yo te llamaré princesa negra princesa acá
y en mi costado
Aniquilaré los dragones rojos de las evoluciones cortas
Acá mi rábano ¿y tú? ¿cuáles son tus posiciones favoritas?
Mami anoche vino a mi ventana
En el desagüe me quedé mirando sus ojitos
            diles que no me lleven mami díselo
Yo te llamaré diletante
te compraré un rojo brazalete que te hable de aquel ayer
Porque sabrás que hace tiempo yo tenía un puro
y ese puro hoy no lo encuentro ni al sentarme
Yo te llamaré ropero
y escalaré tu cordura con mis tenis nuevos
Porque sabrás que aun puedo correr cuando vengan a buscarme
Esas piedras mías Esas piedras mías Son mis dos pequeños globos
globitos desinflados no te burles
No te burles   y el cansancio no me deja
¿Mami qué es esta pegajosa costra que tengo entre las manos?
Mis labios amarillos amarillos labios míos
Hoy que desperté mamita los monstruos me habían abandonado

Hijita mía... ya no vuelvas a escribirme
Hijita mía... tómate tus medicinas

Porque habrás de saber
que toda noche vuelvo a tu ventana
aunque tú jamás abras la puerta
Ay mi corazón Ay mamacita chula
mamita linda no me dejes
¡Ahí vienen los monstruos!
y no tengo más pastillas
donde resguardarme 




Las ranas

Cierro los ojos y tu imagen y semejanza son el mundo
César Moro


hay un croar muy digno de nuevo en el cerebro
el pantanoso circo que nombró tu intemperancia
al rato salta y salta    el corazón de un sapo
y todos en la granja nos enlodamos siempre los tacones

este mi camisón como un abuso para tanta lluvia
para mi piel las gotas fueron salamandras
donde la luz acuosa me dibujó una vaca
que con su lengua raspa y estira todo el polvoso cieno

porque en el cieno quedo de tanto arrebujarte
de tanto contemplarte dado disco distensión inerte
de tanto recordarte te me has embarazado
y ya no quedan olores en los rieles de mercurio
ni en esta vía láctea reflejada en la laguna

ay mi querida rana ay mi renacuajo
creciendo en mi placenta me das las abluciones
y ni la vaca puede tampoco lo puede el sapo
contener el corazón que brinca siempre en busca del delgado roce

ay mi querido corazoncito de ilusiones rojas
ay mi dios querido encajonado y muerto
acá el polvo la llanura las flores y su arrebato
ahí bajo las cortinas de la lluvia

dentro del camisón —esa furia innecesaria por inmerecida—
se ha sembrado de gorriones el párpado para hoy mirarte dúplex
ésta eres tú y las letras ésa eres tú y las nanas

para qué sirven las servilletas si no hay seguridad en las camas
para qué el pasto ardiente si no se incendia la arboleda
para qué los aeroplanos si sólo nos dedicamos a pastar el tiempo
como una ingenua vaca

masca que masca la vaca
croa que croa la rana
y entre la rana y la vaca
el lodo
…se llevó mi corazón al río




Náufrago

Los poemas me han abandonado
me han dejado en este inmenso mar a la deriva
no me han quedado más que las estrellas
que danzan en el firmamento
mientras mi cuerpo flota

los poemas eran aquella firme isla en la que habitar
pero he sido expulsado de esa patria
apátrida y caído en la desgracia
esperaré por las gaviotas
que se han de devorar mis ojos
y arrancarán esos pedazos 
que alguna vez me fueron dando forma

esa habitada palabra entre mis cejas
salió con la sal hacia otras mentes

navego
náufrago de voz




Del dadaísmo del diablo

Dobla
dóblame
dóblate doblégalos
que los diablos débiles
digan de la directriz del día
los dédalos deseosos de dátiles
doscientos querubines díscolos
derrumban sus derechos desgastados
de verdad dicen que sus dioses
dialogan entre durmientes dromedarios
y al despertar dulcísimo
dantescos demonios despiden a Dadá.




El hombre feliz

En esta encrucijada espero por el hombre feliz
He visto pasar carretadas de payasos
esos convertibles rojos que siguieron hacia el norte
mujeres con los ojos pálidos de amor
pasaron también de rodillas
Tres niños pasaron corriendo
el primero con el cabello largo y el rostro lleno de pecas
la segunda era una niña gorda con el vestido azul manchado de pastel
el tercero un niño con el sombrero de paja y los pantalones rotos
La cruz del pavimento que no termina de crecer
se convirtió en círculo
porque los niños descalzos giraron y giraron
Me vieron y se quedaron silenciosos bajo mi sombra
¡eah vamos sigan su camino! aullé
El gran ojo del sol fue diluyendo entre las nubes
cayeron gotas
los niños y la niña gorda me salpicaron los zapatos con sus ganas
tuve que correr tras ellos para castigarlos
exhausto caí sobre los charcos
su risa me mordía los pies descalzos
El hombre feliz jamás llegó a la encrucijada






 

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Adán Echeverría (Mérida, Yucatán, 1975). Es doctor en Ciencias Marinas. Premio Estatal de Literatura Infantil Elvia Rodríguez Cirerol (2011), Nacional de Literatura y Artes Plásticas El Búho 2008 en poesía, Nacional de Poesía Tintanueva (2008), Nacional de Poesía Rosario Castellanos (2007). Becario del Fonca, Jóvenes Creadores, en Novela (2005-2006). Ha publicado en poesía El ropero del suicida (Dante, 2002), Delirios de hombre ave (UADY, 2004), Xenankó (Zur-PACMYC, 2005), La sonrisa del insecto (Tintanueva, 2008), Tremévolo (Práxis-Ayuntamiento de Mérida, 2009), La confusión creciente de la alcantarilla (Etory Atocha, 2011), En espera de la noche (El Humo-Conaculta, 2015), Trapacería y fiesta (Pinos Alados, 2017); los libros de cuentos Fuga de memorias (Ayuntamiento de Mérida, 2006) y Compañeros todos (Ficticia-Sedeculta Yucatán, 2015) y las novelas Arena (Atemporia-IYC, 2009) y Seremos tumba (Ayuntamiento de Mérida, 2011). En literatura infantil ha publicado Las sombras de Fabián (Gobierno del Estado de Yucatán, 2014).