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POESÍA / No. 70-71





UNAS BALATAS que giran

y se desgastan hasta ser algo menos que amianto. Lo

que presiona al disco o rotor

–según sea el caso– no

es asbesto: metal, cáliper.

Brake sistem: del pedal

            al reforzador de frenos,

                     línea por donde fluye el líquido hacia el cilindro maestro,

cáliper,

            cilindro de rueda,

                     herrajes en movimiento.




Continuación del sonido:

La ignorancia se presume: Cuestión

de suerte, dice el cliente.

Cuestión de frenos, dice

                                     el mecánico.


*



EL CLAXON DE UN coche

entre galería de sonidos:



Alguien desespera o

pretende llamar la atención.



(Dije alguien)



Ignora no ser tomado en cuenta y

el claxon sigue sonando:



(Es alguien.)



*



SON PRESIONADOS POR el cliente que llama o

supervisa,

está ahí, ubérrimo de preguntas

y manos escrutadoras.          

Y cuando ajustan una tuerca no pueden, no deben mandar todo al carajo.         

Y entonces, cuando hacen, hacen como que trabajan                               

y suben                                                                                                        

y bajan                                                                                                         

y hacia la caja de herramientas se enfilan                                     

y llevan bajo sus uñas grasa                                                            

y  en sus manos olor de aceite                                                        

y combustible                                                                                              

y saben que su tiempo no es su tiempo sino de quien paga           

y en sus cuerpos hay rastros de un sudor pegajoso                                    

y el cliente

sigue ahí, siempre fijo.

Aprietan un perno, revisan niveles,

verifican las bandas,

con estopa tratan de limpiar la carrocería:

Encender el motor:   

Escandaloso ruido de metales que se alejan:

El cliente se ha marchado.


*


ES UN LUGAR común la muerte.

Es un lugar común la mala alternancia de energía eléctrica.

Es un mal común el escape de energía eléctrica hacia un punto al que nadie le importa.

Ella debe permanecer en movimiento, debe ir y regresar,

a su modo debe dar vida al sistema de ignición,

a los faros, a la radio y demás accesorios:

El alternador no sólo ayuda a recargar el acumulador, no lo olvide;

hay que verificar que se mantenga constantemente en 12 voltios.

Hay que revisar las bandas.

Es un lugar común que falle el regulador de tensión,

que se estropeen las escobillas,

que exista un errado contacto con las conexiones debido a la vibración.

Es un lugar común el polvo, la suciedad, la muerte.


*



LA PALABRA EN sí refiere su significado más simple:

El sensor no está en,

no manifiesta en,

insinúa la magnitud variable de las cosas:

Su información recuerda el estado impuro del oxígeno,

la ubicación exacta de cada pieza apenas se nombra;

su información recuerda el calor corporal,

la luz que separa a la retina,

la huella que distrae el roce de la mano.

Toda información requiere su voltaje,

sugiere que a toda acción corresponde una reacción:

Su control permite el fluir de combustible, el tiempo de distribución.

¿Qué quiere decir este lenguaje que ha sido descifrado entre lo perecedero?

Toda información tiene su punto de entrega en la Unidad de Control del Motor

cuyos códigos interpreta, o mejor dicho

analiza con gran cuidado.


*



TRATO DE DETENER el desgaste con palabras,

trato de detener la muerte con palabras.

Pero desgaste y muerte nunca se detienen.



Todo exige que sea con orden, pero eso sí, continuamente.



Repower your engine in two easy steps,

como última oportunidad for prolonging worn engines.



Trato de detener el desgaste con palabras,

trato de detener la muerte con palabras.

Pero desgaste y muerte nunca se detienen.



Y todo me resulta inútil:

Repower worn engine:

Donde las paredes de la cámara de combustión unen aleaciones

y el aceite construye viscosidad para renovar las partes estropeadas.



Así termina lo de uso constante.

Así niégase lo continuo.



El zumbido del motor ya es algo.

Por ello entiendo que está vivo.



Trato de detener el desgaste con palabras,

trato de detener la muerte con palabras.

Pero desgaste y muerte nunca se detienen.




 

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Manuel Parra Aguilar (Hermosillo, Sonora, 1982). Es licenciado en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Sonora. Actualmente cursa la maestría en Estudios de Arte y Literatura en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, en donde ha participado en actividades de investigación de poesía latinoamericana reciente. Es autor del libro de cuentos Contrataciones (JUS, 2009) y de los libros de poemas Más le valiera morir (Rivas Hernández Editores, 2009), En el estudio (Tintanueva, 2011),  Manual del mecánico (VOX, 2012),  Pertenencias (Mantis, 2014),  Portuaria (Instituto Sonorense de Cultura, 2014) y Breves (de próxima publicación). Ha sido merecedor del XV Premio Nacional de Poesía Amado Nervo (2016); del XII Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal (2014); del premio del Concurso del Libro Sonorense, convocado por el ISC (2013); del XIII Premio Nacional de Poesía Tintanueva (2011) y del Premio Internacional de Poesía Oliverio Girondo (2005), organizado por la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). Realizó estudios sobre el poema en prosa en Buenos Aires, Argentina, impartidos por el poeta Fredy Yezzed y cursó el diplomado en perfeccionamiento de estilo literario en la misma ciudad latinoamericana, bajo la tutela del poeta Nicolás Antonioli.